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SEXO DE FUEGO por Nykaa (relato erótico Nº6)

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La tumbó en la cama con mucho cuidado, la besó y rebeso hasta la saciedad, pensando que eso sería lo único sexual que harían ese día, hasta que de repente oyó el ruido de la cremallera de su pantalón; ella se empezó a desabrochar la camiseta, hasta que su mano la frenó y con la otra le levantó la falda y ladeó bruscamente las bragas. Sintió como entraba su pene, indeciso y como a los pocos instantes, empezó a desplomarse el chico encima suya, con el pene arrugado, pringado fuera de su vagina. Se marchó como pudo, pues supo que la segunda vez, no iba a ser mucho mejor. No quería compartir sus días ni mucho menos su vida, al lado de una persona de corrida fugaz que no hacía más que excitarla sin hacerla gritar, ni gozar como ella quería.
Cuando pasaron varios días, Marcos seguía poblando su cabeza y no sabía el porqué cientifico, pero sí su hipótesis: él era el principe azul, el de los regalos acertados en cada aniversario, el que decia los te quiero sinceros, que abrazaba por las noches cuando hacía frío...el príncipe que la tenía pequeña y no sabía usar sus pocos recursos para hacerla vibrar en la cama, pero se había encariñado de él...enseguida le salió la sonrisa perversa y decidió pensar en ella, sin importar el dolor que podría sentir lo ajeno, se dispuso a disfrutar del sexo...sin renunciar al amor...
Hacía varios meses, un hombre intentaba cortejarla, la hacía sonreír tontamente sin control y también la encendía de cintura para abajo...era un bombero musculoso, un hombre de los que te abraza y te sientes aprisionada, de esos que en la cama, no se andan con tonterías ni te hacían perder el tiempo, - vamos un hombre como el que yo necesitaba. Le cité en el hotel cercano a la cafetería donde empezaron las miradas y los susurros furtivos. -
- Me enbutí en mi mejor camisón de seda negro transparente que hacía resaltar mis dos pezones duros con antelación, dos ligas del mismo color presionaban mis muslos rellenos y los zapatos negros de tacón infinito me hacían más que deseable ante mi mirada en el espejo. Solté mi pelo amarrado por una pinza y dispuse dos gotitas de Channel número 5 (la colonia del sexo) por el cuello y me tumbé sobre la cama, de costado, dispuesta a esperar a mi bombero. -
En cuanto él la vió desde la entrada, se fue despojando de toda prenda, hasta quedarse en unos apretados boxer, que hacían las delicias del que puede mirar y no tocar...aún... Se tumbó de costado junto a ella y la apretó contra su cuerpo, mientras sus bocas se unían entreabiertas y sus lenguas, húmedas, ansiosas, jugaban a buscarse y encontrarse en un enredo de salivas y deseos. Los dos pares de manos, jugaban a leer el código de sus cuerpos, tanteando el terreno musculoso de él y las curvas bien distribuidas de ella, en una carrera sin freno donde cada sitio debía quedar palpado y cubierto.
Mientras la besaba apasionadamente por el cuello, con un dedo hábil fue deslizándoles por el hombro cada una de las tiras del camisón, mientras con una mano fue sacándole uno de sus pechos; con la lengua fue dibujando suaves círculos alrededor de la aureola que la hacían estremecerse de gusto, deseando que sus dientes aprisionasen su pezón y sus manos estrujasen su pecho, cosa que se cumplió y la hizo enloquecer dándose una vuelta y quedándose encima de él. Pasó sus manos por su torso musculoso, recorriendo con sus uñas cada una de las tabletas de su abdomen y deslizando su lengua de forma pícara mientras descendía. Con los dientes deslizó su calzoncillo más que abultado y se sobresaltó cuando salió lo que más ansiaba, lo que más deseaba descubrir y conocer en este fuego de hombre: su largo y gran pene.
No sabe el tiempo que pasó dándole todas sus atenciones: cubriéndolo de saliva hasta parecer espuma, lamerlo de arriba abajo, besarlo, susurrarle...hasta que sintió una oleada de calor y no quiso seguir con los preliminares sino pasar a la acción, hacía mucho tiempo que lo llevaba esperando y no pensaba desaprovechar ni un santo minuto.
Se subió a horcajadas encima suya, mientras tiraba fuertemente del hilo de su tanga para que los impedimentos fueran cero a la hora de penetrarla. Primero notó el capullo como una oleada de fuego a punto de quemarla internamente, después un impulso la hizo estremecerse y moverse al ritmo que aquel pene la dictaba. Él la tiraba del pelo hacia atrás, arqueando su espalda, dejando los pechos expuestos tras la transparente tela del camisón. Los lamió en espiral, dejándolos húmedos, encendidos, erectos, recibiendo su boca.
Entraba y salía, llenándola, vaciándola con cada embestida. Sus labios no daban tregua a los besos, y las caricias iban al vaivén del ritmo impuesto. Cuando él empezó a temblar, a estremecerse en cada empuje, supo que iba a llegar la ola a su orilla, pero que ella aún necesitaba nadar más para llegar con él a buen puerto, pensó en dar brazas más largas, pero decidió dejarle nadar a él, quedarse a la deriva, esperando llegar más tarde. Sintió el cálido liquido adentrarse en su ser y cuando él se retiró, su vagina era blanca, como la leche y ardía como si en su interior albergara un horno.
Él se hizo a un lado y ella se tumbó enfrente. Abrió las piernas de par en par, hasta que la espera terminó con el lengüetazo que sintió en sus labios menores; se humedeció en toda su extensión. Percibió uno de sus dedos hurgando, del clítoris a los labios mayores, con amagos de entrar, hasta que inesperadamente entró y formaron una canción de movimientos coordinados, de la lengua con sus círculos dando el ritmo y los dedos saliendo y entrando dando la voz cantante de toda esta música. Tras pasar los "estribillos" la música llegaba a su apogeo en cuanto veía a lo lejos la orilla, y sintió que estaba encima de una ola a punto de bajar y que llegaba el momento de ser sepultada por ella, lejos, muy lejos, Pufff, llegó empapada de sudor, de sal y de su propia corrida.
Minutos después, tras ducharse los dos, acordaron verse cada cierto tiempo en esta misma habitación. Miró el reloj, se hacía tarde, el tonto de Marcos la estaba esperando en casa, con un ramo de rosas.

9 comentarios:

nykaa dijo...

Gracias por colgarlo pero has omitido cosas, creo que es porque era muy largo...jajaj en fin gracias por publicarlo, veamos a ver la reacción de la gente.

Aitor dijo...

Nykaa!!
Ya lo he corregido! Que me había omitido la parte en la que hablas en primera persona, por los signos... pero he puesto guiones y ya está solucionado. Menos mal que me has avisado... que la gente no se puede perder ni una palabra de tu relato!
Suerte!!

Luchida dijo...

Qué chulada de historia!!! Me ha encantado :D El final es de lo más... ¿plof? jejeje.
Está genial!!

Aquello perros dijo...

Que seria del mundo sin bomberos...la de llamas que quedarian sin apagar...

Anónimo dijo...

Gran historia,seguro que gusta mucho a la gente que compra los calendarios de los bomberos jajaj.Muy chulo el relato.kiss

Anónimo dijo...

www.elmundodejosemerida.blogspot.com
soy el del relato

Anónimo dijo...

por decir algo claro, soy el anonimo de arriba no esta mal,

Anónimo dijo...

soy los dos de arriba que no soy el del ralato que solo lo leí jeje

Anónimo dijo...

grandioso.
me a encantado las metaforas que utilizas.

 
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